martes, 31 de agosto de 2010

La magía del silencio I


Siempre fue dificil hablar de él, así como era casi imposible hablar con él, aun cuando habían tantas cosas por compartir o por contar era mejor que el silencio fuera el que invadiera sus encuentros, ya que fue el único testigo de todo, desde el instante en que entró al salón de clases e hizo que ella se sintiera intrigada. Qué tenía aquel joven de gafas que se sentaba en aquella esquina? Qué hacía que ella esperara con ansiedad la mañana de los jueves para sentarse estratégicamente y poder observarlo sin ser descubierta? Ella no lo sabía pero supo que le generaba incomodidad su cercanía, lo descubrió cuando literalmente saltó de la silla el día que el se sentó detrás para pasarle un volante de un concierto de su amigo polaco...y más aún cuando llegó tarde a clase y al sentirse aburrida al mirar la silla vacía que generalmente ocupaba, casi tropieza con él quien pidiendo disculpas dijo que si quería podía cambiarse nuevamente de lugar; incomodidad que se acrecentó aun más cuando en su mente aturdida buscaba movimientos bruscos para poder rozar la piel de sus brazos, si, ella se sentía incómoda inventando excusas para poder acercarse, se sentía incomoda y vulnerable, por eso a veces sonaba tan agresiva, sabía que al ser el primer hombre que le atraía desde su llegada varios meses atrás no podía irse sin siquiera intentar rozar sus labios pero su timidez la tenía jodida...le incomodaba verlo tan cerca pero a la vez tan impenetrable,aún cuando se compartieran papelitos con muñequitos y mensajes tipicos de preescolares acerca de los compañeros de clase, aún cuando era una rutina que él la acompañara en su auto hasta la casa, y se riera de su acento y de la talla de sus zapatos...si, un alguien de metro con ochenta y cinco de estatura generalmente encuentra divertida y hasta tierna una persona de un metro sesenta, y esa era ella, hipnotizada, no por la contextura de aquel individuo sino por lo intrigante de su mirada, de esos ojos que la observaban detrás de unas gafas y a los que ella huía mientras miraba por la ventana y pretendía hablar de cualquier cosa para evitar delatar su nerviosismo.... nerviosismo que se tornaba insoportable cuando luego de perder contacto con él y haber planeado formas para comunicarse antes de su partida y por fin ingenuamente robarle un beso, recibía la llamada que concluiría en un encuentro al que le precederían excusas para evitarlo, nerviosismo que la hacía llenar de palabras e incluso frases sin sentido los instantes en que mientras brindaban con su cerveza favorita, él por fin tomaba su rostro entre sus manos con una violenta ternura para besarla.

2 comentarios:

Elale du Rock dijo...

nice!!!

et

somehow deja vu

Papalot Perez dijo...

:) por quere ser antiromantico, fue algo romantico y toparme con el me hace bien.
y ud habeces me hace bien!

s o l o a v e c e s!